¿Los recortes provocan malas prácticas en las ONG?

Publicado: 12/03/2013 en Actualidad, Crisis, ONG, Recortes, Voluntariado

La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) son todos los desembolsos netos de créditos y donaciones realizados según criterios del OCDE, con el fin de mejorar las economías y condiciones de vida de países menos adelantados a través de políticas y préstamos de las instituciones de crédito de Naciones Unidas. Los países donantes acordaron destinar el 0,15% de su PNB a los países menos adelantados y a aquellos que requieran una atención especial. La AOD es una obligación que los Estados firmantes de la Carta de las Naciones Unidas de 1945 adquieren como compromiso.

Art. 1.3. Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión.

Hay países que inicialmente recibían ayuda y actualmente han pasado a ser países donantes, como ha ocurrido con India desde el año 2011. Pero no hay que irse tan lejos: España fue beneficiaria de esas ayudas hasta 1983, después pasó a convertirse en país donante. Al paso que vamos, quién sabe si algún día volveremos a ser receptores.

En España, existe una Agencia de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) y múltiples agencias autonómicas, locales, universitarias… que llevan a cabo la cooperación descentralizada. Sin embargo, desde el inicio de la crisis allá por 2008 y especialmente a partir del año 2011 los recortes en cooperación al desarrollo han sido de los más importantes de entre todas las partidas. Concretamente desde 2011 la financiación para proyectos de desarrollo ha disminuido más de un 70%, con la consecuente crisis en el tercer sector, lleno de personas abocadas al paro y de organizaciones que luchan por no desaparecer.

En los presupuestos de 2012 las transferencias a la AECID se redujeron 594 millones de euros; en 2013 la partida disminuyó otros 300 millones de euros, quedando aquel ya lejano 0,7% del PIB en apenas un 0,2%. Las ONG españolas denunciaron a finales del año pasado que semejante recorte, iniciado ya por el gobierno anterior, no suponía más que la destrucción de todo lo conseguido en 32 años de historia. Denunciaban también que el recorte presupuestario supondrá miles de muertes.

Como decía, la ola de recortes en cooperación no se queda sólo en un nivel estatal: la Comunidad de Madrid fue de las primeras en dejar de sacar convocatoria de proyectos y sólo hay ayudas para casos de emergencia humanitaria, Cataluña también ha recortado considerablemente su presupuesto en Cooperación. En las últimas semanas se suma a los grandes hachazos en cooperación al desarrollo el Gobierno Vasco, con un recorte del 36%, lo que probablemente se traducirá en la eliminación de la convocatoria de 2013 o en el mejor de los casos, que ésta quede reducida a su mínima expresión. Incluso la Coordinadora de ONG de Euskadi ha puesto en marcha una petición popular a través de la plataforma Change.org para pedir al Gobierno Vasco que no recorte en cooperación al desarrollo. Puedes firmar aquí.

La Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España (CONGDE) denunció en su día ante la Defensoría del Pueblo que las administraciones públicas debían a las organizaciones civiles un total de 70 millones de euros. Ello ha obligado a las organizaciones a pedir créditos a los bancos, e incluso conozco casos de pequeñas ONG que han pedido créditos en los que las personas que forman parte de la organización avalan con sus casas. Los retrasos en los pagos ponen en riesgo a entidades pero también a personas individuales.

Y como coloquialmente se dice “en todos sitios cuecen habas”, es el momento ideal para cubrir puestos de trabajo con personas voluntarias. Algunas organizaciones ven un momento perfecto para aumentar su base voluntaria con el fin de ahorrarse sueldos y pedir las mismas exigencias que a una persona trabajadora (pero sin pagarles claro). Eso por no hablar de los contratos de “falsos autónomos” en algunas ONG, que prefieren ese tipo de contratos para evitar pagar cuotas a la seguridad social. Aquello que tanto criticamos a las empresas privadas, que al fin y al cabo buscan su propio beneficio empresarial, se está trasladando rápidamente y sin escrúpulo alguno a las entidades “sin ánimo de lucro”.

El 48% de la población española se muestra contraria a mantener o incluso incrementar los fondos de la ayuda al desarrollo, y de ese porcentaje el 23% cree en ello porque considera que España “no puede permitírselo”; la media europea es del 18% (datos del Eurobarómetro).

El rechazo social a mantener las ayudas a terceros países es pues bastante generalizada: “si no hay para nosotros, ¿cómo vamos a dar a otros?”, se suele escuchar en algunos entornos. Siempre digo que uno de los problemas de que la gente no lo entienda tiene su raíz en las propias organizaciones de la sociedad civil así como en el propio Estado. Mientras las cosas iban “viento en popa”, en aquellos años en que “éramos ricos”, la mayoría de las ONG, por ejemplo, se empeñaban en sacar adelante proyectos. Obviamente era lo más importante, beneficiar a la población más vulnerable. Sin embargo, salvo contadas excepciones (generalmente grandes ONG), no se invertía en comunicación. En la mayoría de los casos esas labores las llevaban a cabo personas voluntarias o bien entre todo el equipo de forma totalmente amateur; otras organizaciones en cambio comenzaban a crear pequeños equipos de comunicación, que aunque empezaban a desarrollar un papel importante, ya era demasiado tarde: la crisis comenzó y las personas que llevaban la comunicación fueron en gran parte despedidas. Una persona que actualmente ostenta un importante cargo dentro de la sociedad civil (si no el que más) me lo dijo en una ocasión: “mantendremos comunicación mientras haya dinero. Cuando falte será lo primero en desaparecer”.

Ahora, con la crisis que nos ahoga, no podemos pedir a la gran mayoría de la población que entienda que vamos a dar dinero a países de América Latina, África o Asia mientras en España hay más de doce millones de pobres y se estima que en diez años el 40% de españolas y españoles vivirán en situación de pobreza.

Demasiado tarde para concienciar y educar a la población acerca de la necesidad de la AOD y del dinero destinado a cooperación al desarrollo. Es una tarea lenta en la que la comunicación y la sensibilización van más allá de ir a los colegios a dar una pequeña charla o participar con un stand en la feria solidaria de turno.

Sin embargo, no es tarde para que desde el propio mundo de la cooperación quienes dirigen las organizaciones tomen las medidas oportunas, para que quizás en la próxima crisis, la gente piense más en una justicia social global que en los problemas individuales.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s